TRATAMIENTO  DE LA ANSIEDAD INFANTIL Y JUVENIL EN SANT CUGAT

Ansiedad infantil y juvenil

Se trata de un problema que va en aumento y es ya uno de los trastornos más frecuentes en niños y adolescentes. Por fortuna tiene tratamiento y es posible restablecer la salud emocional del niño o adolescente que  sufre de ansiedad.

La ansiedad es un conjunto de respuestas emocionales que pueden incluir malestar, tensión y miedo, y que experimenta una persona frente a un estímulo o situación que vive como amenazante.

Cuando esta respuesta es desproporcionada con respecto al estímulo que la provoca, podemos hablar de un trastorno de ansiedad y especialmente cuando las manifestaciones interfieren significativamente en la vida cotidiana de la persona (Tous, 2008).

Como los adultos, los niños pueden padecer episodios de ansiedad puntuales que no requieren ayuda psicológica. Sin embargo, tanto los adolescentes como especialmente los niños, adolecen de ciertos recursos y conocimientos para gestionar la ansiedad y en general su mundo emocional.

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En el proceso de maduración el niño va aprendiendo a gestionar sus miedos (miedo a la oscuridad, a estar sólo, a ir al colegio, etc.), pero en ocasiones este proceso requiere de un acompañamiento terapéutico para facilitar que el niño pueda abordar mejor las situaciones que le angustian.

Este acompañamiento o ayuda sólo es necesaria en caso de que la ansiedad se prolongue en el tiempo e interfiera de forma significativa en la vida del niño o adolescente.

En cualquier caso, hay que tener en cuenta, que determinadas reacciones de ansiedad pueden considerarse normales a una edad y patológicas o disfuncionales en otros momentos evolutivos del niño.

¿Qué ocasiona la ansiedad infantil y juvenil?

Existen factores biológicos, alguno de ellos genéticos, y factores ambientales que podrían predisponer a algunas personas a padecer ansiedad. Parece que los niños con familiares cercanos que padecen ansiedad tienen más probabilidades de desarrollar este problema. Sin embargo, todavía falta investigación para poder determinar los factores asociados a los trastornos de ansiedad.

En el caso de los niños y adolescentes existen diversas situaciones asociadas a cambios en su vida que pueden provocar la aparición de la ansiedad:

  • Separación de los padres.

  • Fallecimiento de una figura importante (un padre, abuelo, hermano, amigo…).

  • Cambio de colegio.

  • Repetir un curso escolar.

  • Bullying.

  • Enfermedad propia o de un familiar cercano.

  • Cambio de domicilio.

  • Aumento en la cantidad y/o dificultad de los deberes escolares.

 

 

Principales síntomas de la ansiedad infantil

La ansiedad puede presentarse de maneras muy diversas, tanto en el caso de los adultos, como en el de los niños. Sin embargo, existen algunas diferencias entre adultos y niños en cuanto a la forma o trastorno de ansiedad concreto que puede presentarse entre unos y otros.

 

Algunas de las formas más comunes de ansiedad en los niños son las siguientes:

- Ansiedad por separación

Es frecuente que los niños vivan con desagrado separarse temporalmente de los padres o figuras substitutivas de estos. Este hecho puede darse tanto cuando el niño va a la guardería o cuando, por ejemplo, uno o ambos padres se va de viaje por un tiempo. Este desagrado con que viven esta circunstancia es algo natural que difiere de la sintomatología que se produce en el caso de la ansiedad por separación. En este caso, se aprecia la aparición de síntomas de ansiedad excesiva en relación con el alejamiento del hogar y la separación de la madre, el padre o la figura de mayor vínculo. Otros síntomas frecuentes son las preocupaciones persistentes acerca de que un desastre, un accidente o la muerte les prive de sus padres, rechazo a irse a dormir si no es acompañado, rechazo a ir al colegio, negativa a separarse físicamente de la figura vincular, pesadillas recurrentes con el estar solo y la separación.

- Mutismo selectivo

Se caracteriza por la dificultad para hablar cuando el niño se enfrenta a situaciones sociales, y ello no se debe a desconocimiento ni falta del lenguaje requerido, ni tampoco a una dificultad en la comprensión, ya que fuera de este contexto demuestra un lenguaje correcto, fluido y adecuado a su edad. El niño es incapaz de hablar en ciertas situaciones conocidas y previsibles y, especialmente, ante personas desconocidas; sin embargo, puede mantener una conversación normal cuando se dirige a su familia o a personas cercanas.

La dificultad para dirigirse verbalmente a otras personas puede ser total o parcial, y fuera de casa para comunicarse usan gestos, cabeceos, monosílabos o notas escritas.

Esta falta de habla, además, interfiere con la vida diaria del menor; por ejemplo, dificultando sus relaciones en clase o hacer amigos con facilidad.

- Fobia social

En la fobia social la ansiedad aparece cuando, por ejemplo, el niño ha de hablar en público, hacer un examen oral, salir a la pizarra, comer frente a otros, orinar en un baño público, etc.

Unido a esto existe una preocupación excesiva acerca de su conducta ante extraños, con tendencia a la auto observación y la inseguridad en estas circunstancias. Sin embargo, la relación con otros miembros de la familia suele ser normal en relación a su edad.

En situaciones sociales los niños que sufren fobia social suelen llorar, bloquearse, negarse a hablar o huir de la situación social.

Por su lado, los adolescentes se preocupan excesivamente antes de ir a un evento social o se preparan en exceso antes de una presentación en clase.

Ambos tienen miedo intenso a hacer el ridículo y sentirse humillados ante sus compañeros.

- Ansiedad generalizada

El niño que sufre TAG siente una ansiedad y preocupación excesivas que no se centran en ningún objeto o situación concreta, sino que abarcan una amplia gama de temas o actividades; en los niños son frecuentes las inquietudes sobre acontecimientos futuros o del pasado, su bienestar y el de su familia, su situación y prestigio en el entorno familiar y académico, esto último más frecuente en la adolescencia (Last, 1989).

¿Qué hacer si sospecho que mi hijo padece ansiedad?

Lo primero es no alarmarse ya que puede tratarse de un nivel de ansiedad totalmente normal para la etapa de desarrollo que está viviendo el niño o adolescente.

Sin embargo, ante la duda, vale la pena hacer una consulta a un profesional experto y cualificado, para poder detectar con más seguridad si se trata de un trastorno de ansiedad o simplemente de un estado ansioso normal y que facilita un proceso adaptativo en la evolución y crecimiento del niño.

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Tratamiento de la ansiedad infantil

Si se detecta que estamos ante un caso de trastorno de ansiedad y no de ansiedad como mecanismo natural y adaptativo, aconsejaremos realizar un tratamiento con el niño. A menudo no se trata de un problema grave y con frecuencia puede resolverse sin mayores problemas.

Lo primero que procuramos en el Institut Català de l’Ansietat es crear un espacio de confianza y de seguridad en la terapia para que el niño se sienta cómodo, seguro y pueda abrirse y manifestar sus miedos y preocupaciones libremente.


Se le ayuda a expresarse y a que comprenda lo que le sucede. Una vez el niño está más tranquilo, se le van aportando recursos y herramientas para una gestión emocional satisfactoria que le hará crecer en autoestima y en sentimiento de seguridad.

 

Todo ello comportará un mejor manejo de las situaciones difíciles reduciendo las preocupaciones y los miedos a niveles normales.

Para todo ello, en función de cada caso, se utilizarán diferentes enfoques (Gestalt, EMDR, Cognitivo-conductual, …) y técnicas ad-hoc para conseguir el objetivo deseado y resolver el trastorno que presenta el niño o adolescente.

© Institut Català de l'Ansietat 

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